Mercure Plaza de España

_interiores /2018

/ Tipo de proyecto: Hotel

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Madrid es una ciudad fascinante. Una ciudad llena de color, poblada por gente afable y alegre que está encantada de recibir a visitantes de cualquier punto del planeta, de los que aprender sus costumbres, compartir sus valores y su cultura. Una ciudad amable en la que casi todo el mundo encuentra su espacio.

El concepto creado para este hotel Mercure pretende transmitir de una forma muy sensorial y nada vulgar ese carácter que nos identifica a los madrileños, así como el sabor en concreto del barrio en el que está ubicado.

Encontrar un concepto sobre el que girara el proyecto no fue fácil hasta el momento en que recordamos que al lado del mismo hotel, teníamos un lugar privilegiado para disfrutar de la puesta de sol mas bonita de toda España. Un atardecer que habla mucho de nosotros. Un sol cálido como el corazón de los madrileños se pone cada tarde frente al hotel, terminando en un rojo fuego que no hace más que enfatizar la pasión que cada español guarda en su interior.

Una puesta de sol llena de color, que no es más que un reflejo claro del carácter de los madrileños y, en concreto, del barrio de Argüelles. Un barrio ligado a la historia del cine de este país que directores de la talla de Pedro Almodovar o Fernando Trueba frecuentaban en busca, no sólo de las películas en versión original de grandes directores europeos, sino de toda la historia y literatura necesaria para convertirse en quienes son a día de hoy.

Un barrio en el que el ambiente de los cafés de los años sesenta, con su friso de madera en las paredes y sus muebles de escay, parecían recrear la atmósfera perfecta para que la creación fluyera por sus calles. Unos bares a su vez, que han ido desapareciendo de nuestra ciudad, dejándola impregnada de un ADN que a muchos creadores aún inspira y lo seguirá haciendo, porque ese era el verdadero Madrid.

Estos bares, mezclados con este código de color, son a los que se rinde tributo en este hotel. Una cultura al borde de la extinción, que una Marca como Mercure debe poner en valor y mostrar a los visitantes. Una manera diferente de entender la ciudad, donde los pequeños detalles y las anécdotas llenan las paredes del Lobby, en lugar de grandes fotos de monumentos que todos ya conocen.

El proyecto en resumen busca un trato íntimo, en el que el visitante se sienta testigo de historias fascinantes que compartir cuando vuelva a su ciudad, alejadas de los tópicos y los clichés, para descubrir un nuevo Madrid mucho más humano, cercano,  fascinante y cultural.

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